31 de
octubre del
2009
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Dia de muertos en Ayutla |
| Escrito Por: gabmar09 |



XXV
Cambian las hojas, cambian.
Es noviembre
en unas horas el viento vuelve a nacer
helado, mortuorio es la hora de los difuntos,
en el altar de caña se sostienen las naranjas
en la mesa la botella de mezcal
los tamales envueltos en hojas de otoño.
El tabaco envuelve en su humo
la lista de difuntos en la mesa de los muertos
ellos regresan según la costumbre de Ayutla
a visitar a los que recuerdan, los que no olvidan
en sus rezos, en el altar de su memoria.
Las velas que junto las flores de cempasúchil
de cresta de gallo, las azucenas, los alcatraces
los rabos de nube hacen guardia a los que se fueron.
En el panteón sembrado de cruces
de difuntos, de veladoras de vaso
y listas de antepasados hechas a mano,
escritura doliente junto al rosario y
la memoria rodeada de tímida llovizna,
Aquí en las nubes de Ayutla
el panteón es el centro de reunión
de muertos y vivos, del recuerdo y la añoranza
de la memoria que se extiende en el tiempo
y que toca con sus dedos el presente
resguardado en el dolor del duelo
de las palabras que quedaron por decir
en los gestos, en la ausencia de los
que aun escuchan a los vivos
a los vivos que reclaman su enlace
con la eternidad, con lo que permanece
y los muertos que beben el mezcal
el café, que vuelan en el humo del tabaco
(en la lista de difuntos las mariposas
parpadean en esa luz que devora la oscuridad)
y por un momento la escena es confusa
¿Quienes son los muertos y quienes los vivos?
los que están sentados ahí y los que hablan
como si la muerte fuera un invitado
mas a esta mesa de niebla y llovizna,
entre estos árboles inmensos
y la vida fuera este instante de comunión
entre vivos y muertos en noviembre,
la anciana madre enferma
que no alcanzo a saludar a los hijos
que vivían en la distancia
en la necesidad de sobrevivencia
les da el gesto de amor que les falto
el perdón ansiado por faltas que quedaron
como cicatrices inciertas en el alma
en el cuerpo que grita con la garganta
por el dolor del duelo de un cáncer
que lacero en los años de ausencia
y que quedan dirimidos en el perdón
de una lagrima surgida de la llovizna
el padre que desapareció de pronto
sin alcanzar los santos oleos
que llego al hospital sin más ropa
que un cuerpo accidentado
un cuerpo aglutinado con el dolor
de los hijos y la viuda sorprendida
el hijo que queda como esperanza
sembradas para siempre de un futuro
Y el dolor vuelve a ser bálsamo
vuelve a ser cosa vivida, latente
pero dirimida en la conciliación
de este encuentro de muerte y vida
de vida y muerte donde la muerte
toma la mano a la vida
recordándole la fugacidad del instante
la fugacidad de la niebla que cubre
por igual a este pueblo en la montaña
a los muertos y los vivos.
Se hace oración,
se mencionan los nombres de los abuelos
que no llegamos a conocer
de la extensa lista de familias tutelares
es hora de la visita de los demás altares
del encuentro festivo de los adornos
de los panes haciendo guardia al mezcal
del arco de caña, amarrado con manzanas
con naranjas, las frescas jícamas
y los tamales, la colación, los dulces
la creencia de que no se puede tocar
nada de los altares hasta después
que lleguen los muertos,
y la visita es larga, tanta como la noche
Hasta la madrugada, hasta que el canto del gallo
regrese al tiempo efímero del presente
y la llovizna acabe en este día de noviembre.
Gab Martinez
Posteado en Ayutla | por: gabmar09





noviembre 2, 2009 a las 1:49 AM
que tal raza de ayutla los saluda su camarada J.moreno; me gustaria ver un video de la danza de los negritos de ayutla mixe pero con los danzantes mayores.vi una en youtube pero no me gusto porque es infantil, bueno espero tengan la solucion gracias