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22 de octubre del 2009

Fiesta de los muertos – Todos Santos

Escrito Por: Paco David




La siguiente cita sobre “La Fiesta de los Muertos –Todos Santos fue tomada de la enciclopedia libre wikipedia en el articulo original de San Pedro y San Pablo Ayutla Mixe, desconozco el nombre del autor, pero espero den su punto de vista sobre este texto, pueden visitar la publicación de la enciclopedia en el siguiente enlace.

San Pedro y San Pablo Ayutla

Fiesta de los muertos – Todos Santos

El ciclo de vida culmina con la muerte y los mixes consideran que esta última es sólo un paso más en la existencia, y por ello deben realizarse algunas ceremonias. Al ocurrir el deceso, en el sitio donde se produjo los familiares del difunto hacen una cruz de ceniza en el suelo a la que rocían con agua bendita y que permanecerá allí varios días. Los velorios se alumbran con velas, porque ellos piensan que su luz ayuda a las almas a encontrar su camino; se reza durante toda la noche y se ofrece a los asistentes café, mezcal y cigarros.

En realidad aquí no se puede hablar del Día de Finados, lo más apropiado sería decir La Semana de los Muertos. Al acercarse el mes de noviembre se inician los preparativos para la colocación de las ofrendas con que los mixes rinden culto a sus antepasados, los agasajan y esperan para compartir con ellos los frutos de la cosecha y del trabajo.

Esta tradición que se repite anualmente, está impregnada del sabor de lo antiguo, y en esta zona tiene características especiales. Entre la espesa neblina de las montañas, en las frías mañanas de finales de octubre, las mujeres caminan presurosas para llegar al mercado y adquirir todo lo necesario para la ofrenda: amarillos y frescos cempasúchiles, roja e intensa mano de león, velas y veladoras de cera y sebo, naranjas, dulces manzanas, cigarros y tabaco de hoja. Con tiempo hay que ir granando el maíz, preparando la masa para los tamales, encargando el pan, eligiendo las imágenes, lavando los manteles y adecuando los espacios, siendo el idóneo una mesa grande en la habitación más importante de la casa. También los músicos se alistan; cada instrumento es tratado con respeto, se limpia y pule para tocarlo en la fiesta, pues con cada nota emitida se restauran los lazos de parentesco y se establecen las bases de la relación de los vivos con los muertos. El 31 de octubre el altar familiar debe estar ya adornando con flores y velas, con los alimentos, las bebidas, las frutas y objetos que fueron del gusto de los fieles difuntos. Aunque en nuestros días la etnia mixe se encuentra inmersa en la problemática general del país, todavía conserva intactas muchas de sus tradiciones ancestrales. El primer día de noviembre se sale a las calles a buscar a los familiares, se invita a los compadres y se les ofrece caldo de gallina humeante y apetitoso para combatir el frío, así como tamales de frijol recién hechos, tepache y mezcal. Se hacen recuerdos, lamentos, bromas sobre los parientes difuntos, y quizá algún familiar se ponga triste y surja el comentario: “su alma es difícil que venga a esta fiesta porque se quedó a cuidar su casa en elmucu amm (nombre dado por los mixes al infierno), allá abajo en el centro de la tierra. Este comentario refleja la concepción del mundo, la cosmovisión del grupo: todavía sitúan el inframundo en el centro de las tierra como se hacia en la época prehispánica.

El día de Todos Santos, se tienen listos los tamales enrollados, los tamales amarillos de carne de res, tres o cuatro ollas de tepache de 80 litros; una o dos latas de mezcal, muchos paquetes de cigarros y tabaco de hoja. La fiesta durará ocho días y las bandas se aprestan a tocar en la iglesia y en el panteón la música elegida por los deudos. Limpiar las tumbas y adornarlas es una tarea sagrada; el ambiente de la zona se presta para la devoción: la bruma se extiende sobre la población mientras un músico solitario toca la trompeta en camino apenas recorrido. En la iglesia la banda toca incesantemente mientras que en el panteón hay más actividad: el gris de las tumbas y la tierra seca se empiezan a teñir en el amarillo brillante de las flores y las fosas se decoran dejando volar la imaginación para construir un sitio digno para los difuntos. Los niños imitan, tocan en las bandas infantiles, se contagian de las antiguas costumbres e inician su aprendizaje yendo de casa en casa comiendo las ofrendas: recetas ancestrales preparadas por las hábiles manos de sus madres y abuelas, guardianas de la tradición, reproductoras de la cultura, manos indígenas que año con año ofrendan y agasajan a sus muertos.

Fuente:México desconocido No. 213 / noviembre de 1994