Cuentan que en un pueblito vivía un hombre , llamado Macario, con su mujer, de nombre refugio. No tenían hijos, solamente tenían un burro al que llamaban “Amigo”, porque era el que llevaba al hombre a su trabajo en el campo. Era su único sostén.
El hombre le dijo a su mujer:
- Oye, Refugio, mañana voy a ir a vender zacate para comprarnos ropa.
La mujer quedo muy contenta. Al otro día, Macario ensilló su burro, lo cargó con los costales de zacate y se fue. El hombre tenía la costumbre de ir adelante del burro, jalándolo.
Ya había caminado un rato y unos ladrones los seguían sin que ellos se dieran cuenta. Uno de los ladrones les dijo a sus compañeros:
- Yo me voy a adelantar y le voy a quitar el burro a ese hombre.
Así hizo. En una curva del camino, el hombre desato al burro y se amarro a el. El burro quedo atrás y el otro ladrón lo agarro, creyendo que la carga que llevaba era muy valiosa.
Mas adelante Macario volteo y quedo muy sorprendido al ver que ya no llevaba jalando a su burro, sino a un hombre.
Se paro y pregunto.
- ¿Quién Eres tu?
El hombre que estaba en lugar del burro le dijo:
- Patrón, escúchame, te voy a contar mi desgracia.
El dueño del burro se sentó, pero sin soltar el mecate, dijo:
- A ver, platícame tu desgracia.
- Señor, hace tiempo yo era gente, nada mas que era muy malo: mataba gentes, robaba, fumaba cigarrillos y tomaba, no respetaba a mis padres y por eso Dios me castigo y me convirtió en burro. Sufrí mucho, tu no me tenias lastima, me dabas mucha carga y no me dabas de comer y beber bien. Hasta ahora se acabaron mis sufrimientos, pues Dios me convirtió de nuevo en gente. Hazme un gran favor, suéltame y dame dinero por todo lo que te ayude.
El hombre le agradeció mucho y le tuvo compasión: le dio todo su dinero, sus huaraches y su ropa y lo soltó. Macario regreso a su casa. Ya no tenía burro. Le platico a su mujer lo que había sucedido.
Mientras tanto, los ladrones se reunieron y vendieron al burro en trescientos pesos, se repartieron el dinero.
El dueño del burro estaba muy triste porque había perdido a su burrito. Su mujer lloraba mucho. A los quince días el hombre se fue a un pueblo cercano en el que había plaza, en el camino dijo:
- Voy a ver si venden un burro gordo y fuerte; si hay uno, lo compraré.
Cuando llego a aquel pueblo, se fue al lugar donde vendían animales. Allí había vacas, mulas y caballos que vendía la gente. De repente vio que también estaba allí su burro, el que se había convertido en gente. Se le quedo viendo un rato, no creía que fuera el mismo. Entonces dijo:
- ¡Ah, gente! Estas muy loco, ¿Qué habrás hecho que dios te convirtió de nuevo en burro?
- y se le acerco al burro y le dijo en la oreja:
- Que te compre el que no te conozca.